Recordando a Melisa
Mientras el volcán CV-2021 entraba
en erupción, otro estallido, esta vez humano, comenzaba a tomar forma. Melisa
Rodríguez, entonces ex portavoz de Ciudadanos, relataría más tarde que, en
aquel momento, se encontraba bañándose en El Remo —una zona costera del
suroeste de La Palma— y, sin saber muy bien por qué, inició una dinámica
ascendente: de pronto, se erigía en portavoz de los afectados, heroína de la
catástrofe, víctima del desastre e, incluso, presidenta de la Plataforma por el
Volcán de La Palma. Su presencia se multiplicó en los medios, desde Herrera en
COPE hasta otros espacios informativos.
Pero el caso de Melisa pronto
resultó excesivo. En medio del caos colectivo, logró atraer hacia sí los focos
mediáticos. La prensa se llenó de titulares sobre ella, hasta que, en enero de
2022, el periodista Francisco Pomares resumió la situación en "el
cuento de las casas de Melisa" (Lancelot, 24.01.2022). Otros medios
también matizaron su relato y explicaron por qué no podía ser considerada
damnificada: sencillamente, no lo era. Publicaron documentos que demostraban
que Melisa era propietaria de dos pisos en Los Llanos, un apartamento en El
Remo y otro en Madrid —adquirido durante su etapa en la capital—, y que no
había perdido ninguna propiedad ni había sido desalojada.
Según Pomares, la extraña
actuación de la ex portavoz pudo deberse a un "afán de protagonismo, el
deseo de volver a estar en la palestra. Se inventó una reclamación y se
convirtió en portavoz de su propia reclamación".
"Melisa se apaga en el
brillo de Sergio"
Melisa se fue diluyendo a medida
que otro personaje cobraba protagonismo: Sergio Rodríguez, alcalde de El Paso.
Para cimentar su propia leyenda, Sergio Rodríguez recurrió a un fabulador de
Tenerife, el periodista Andrés Chaves, quien emprendió una saga biográfica
inspirada en Relato de un náufrago de García Márquez. Tras seguir los
pasos del "héroe" por La Palma, llegaron dos almuerzos en Los
Limoneros (Tenerife) —nadie supo nunca quién pagó aquello, ni siquiera se lo
preguntaron—. Entre viandas y vino, en ese restaurante tacorentero, Chaves y
Rodríguez pusieron el nombre de Melisa sobre la mesa en lo que pareció un
extraño intento de exorcismo.
Andrés Chaves lo relató así,
casualmente, un 14 de febrero de 2022:
"Estamos sentados en Los
Limoneros. Sergio y yo pedimos unos taquitos de merluza, que saben
deliciosos.
—A Melisa Rodríguez, exlíder
de Ciudadanos, se le ha acusado de falsear datos sobre su lugar de residencia
en La Palma para cobrar fondos destinados a afectados por el volcán. ¿Qué te
parece?
'Una canallada. Melisa
Rodríguez no ha falsificado ni un papel. Ella sí vivía en El Remo, se
está preocupando de buscar fondos para la reconstrucción del Valle, y yo le
estoy muy agradecido en nombre de mi pueblo. Incluso ha buscado la colaboración
de la Universidad de Navarra para la construcción de un edificio modular para
El Paso. Ahora está fuera de la política, y lo que se ha dicho sobre
ella es una auténtica falacia".
El asunto tenía peso: desde
enero, se sabía que la Policía Local de Los Llanos de Aridane había certificado
que Melisa Rodríguez —exdiputada nacional y exportavoz adjunta de Cs— no tenía
su residencia habitual en El Remo, como ella afirmaba. Medios como La Provincia
(con Miguel Ángel Autero) lo habían publicado.
Sin embargo, el alcalde de El
Paso acusaba indirectamente a la policía vecina de falsedad, tachando sus
informes de "canallada". Y, por primera vez, lanzaba
públicamente un dato nuevo: Melisa era el vínculo con la Universidad de
Navarra. Aquella conversación en Los Limoneros no solo buscaba rehabilitar su
imagen, sino que revelaba el germen de una colaboración que más tarde tomaría
forma.
"La Universidad de
Navarra en La Palma: ¿Colaboración desinteresada o estrategia
institucional?"
La Universidad de Navarra,
institución privada fundada en 1952 y vinculada al Opus Dei, ha cobrado
protagonismo en El Paso (La Palma) con exposiciones de su Escuela de
Arquitectura en espacios públicos como las calles Tanausú y Manuel Taño. La
iniciativa, promocionada en redes sociales y medios locales, se presentó como
un gesto altruista, pero los datos revelan otra realidad: un acuerdo del 17 de
enero de 2023 y un contrato de colaboración por importe de 29.595 €.
Surgen entonces preguntas
incómodas:
1. ¿Por qué Navarra y no la
ULPGC? La Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) cuenta con una
Escuela de Arquitectura con más de 55 años de trayectoria, proyectos en La
Palma (como investigaciones sobre el volcán Cumbre Vieja) y una clara vinculación
territorial. Sin embargo, no fue la elegida.
2. ¿Por qué una universidad
privada y no una pública? La Universidad de Navarra se financia con recursos
propios, mientras que la pública Universidad Pública de Navarra (UPNA) —o
incluso la ULPGC— habrían reforzado la transparencia en el uso de fondos municipales.
El caso abre un debate sobre
opacidad en convenios y prioridades institucionales: ¿Respondió esta
colaboración a un interés formativo genuino o a una estrategia de expansión de
una universidad privada con fuertes vínculos ideológicos? La ausencia de explicaciones
oficiales deja el interrogante en el aire.
No consta que Melisa Rodríguez (la
intermediaria según Sergio Rodríguez) tenga vínculos académicos con Navarra, lo
que profundiza el misterio sobre esta elección.