7.9.26

2027 no es el centenario de la Ermita del Pino: es un error histórico y semántico

 

Es rotundamente falso que en 2027 se cumplan cien años de la Ermita del Pino, por la sencilla razón de que en 1927 la Ermita no existía. 

El Grupo de Gobierno anuncia el lema "1927-2027. Una Ermita construida por un pueblo" y prepara una declaración plenaria para que 2027 sea el "Año del Centenario". Tan disparatado es el lema como la declaración. 

Un centenario es la conmemoración de los 100 años cumplidos de un hecho consumado. Para que algo cumpla años, tiene que existir como tal. 

En 1927 no existía la ermita. La colocación de una primera piedra es un acto fundacional (una promesa, un proyecto), pero no es el nacimiento del edificio. El domingo 9 de octubre de 1927, en el solar solo había un hoyo y una piedra, no un templo. 

En 1930 sí existe la ermita. Es el año en que el edificio está terminado, se bendice, se abre al culto y empieza a contar su "vida" como tal. 

Celebrar el centenario de la ermita en 2027 sería un error histórico y semántico, porque estarías celebrando los 97 años del edificio real (pues en 2027, la ermita tendría 97 años, ya que se terminó en 1930). El verdadero centenario, el que celebra los 100 años del templo que hoy se ve y se visita, es sin duda en 2030. 

Si quieren celebrar el centenario del inicio de las obras, que lo llamen "Centenario de la colocación de la primera piedra" y lo hagan en 2027, pero eso no es el centenario del templo. Son dos cosas distintas. 

Para paliar todo esto, ahora vienen con que, en realidad, lo que quieren conmemorar es el periodo de obras 1927–1930. Conmemorar todo ese periodo no es un centenario, es conmemorar el proceso de obras. Tendría que llamarse algo así como "Conmemoración del proceso constructivo de la ermita (1927-1930)" o "Homenaje a los maestros de obra y vecinos que la levantaron". 

Si lo llaman "centenario" y abarcan tres años, están diluyendo el concepto para salir del paso. Un centenario es un día concreto (el que cumple 100 años exactos), no un periodo de tres años. 

En resumen: 

- Centenario del templo → 2030 (cuando cumple 100 años como edificio terminado y en uso). 

- Centenario de la primera piedra2027 (es otra efeméride, pero no es el centenario del templo). 

- Conmemoración del proceso constructivo → no es un centenario, es un homenaje a las obras y a sus artífices. 

 

Que el alcalde y su equipo no confundan a la ciudadanía: la Ermita del Pino cumple 100 años en 2030, no en 2027. Cualquier otra cosa es un brindis al sol o, como mínimo, un error cronológico que merece una rectificación pública.

9.5.26

«Angustia municipal, vocación de sueldo y un alcalde que cuenta grúas»

 

(El Paso, inspirado en una entrevista de 7.7-La Palma)

 

Reconozco que soy un poco lerdo, porque tuve que escuchar la entrevista varias veces. No terminaba de comprender quién llevaba peor el papel: si el periodista que preguntaba o el alcalde que respondía. Pero claro, llamar a alguien «tonto» sería de mala educación, así que mejor digamos que ambos me parecieron dos genios incomprendidos de la comunicación política.

 

Apliqué el teclado de voz de Google Drive, que es infalible (como un árbitro de fútbol sala), y el entrevistador soltó esto: “Y ¿la oposición reconoce ese trabajo o les está costando? Porque los veo en una actitud quizá más beligerante, no, más, más de fiscalización, eh, rayando lo angustioso, en clave de… no sé. ¿Se logra mantener la paciencia lo suficiente o hay que contar hasta 10? ¿Cómo lo lleva? ¿Qué análisis hace de ese trabajo?”

 

Fiscalizar está bien, beligerante también, pero ¿oposición angustiosa? Esa es de nuevo cuño. Debía de ser la primera promoción de concejales con trastorno de ansiedad oposicional. Al final llegué a la conclusión lógica: la tal angustia solo puede ser para el alcalde. Por suerte para la oposición, este alcalde, según él mismo declara, es “bastante tranquilo”. No sabemos qué pasaría si fuese nervioso; quizás los sacaría a patadas o los obligaría a hacer la mili en la Oficina de Atención al Ciudadano.

 

Lo que el entrevistador desconoce (pobre, tan bienintencionado él) es que el alcalde cuenta hasta diez cada día. Pero no por controlar la ira, no vayan a creer, sino porque diez son los miembros de su grupo de gobierno y pasa lista cada mañana para asegurarse de que no se le ha escapado ninguno. A veces se equivoca, porque debe contarse a sí mismo y no olvidarse de la que se le fugó a Santa Cruz de La Palma —que, sin estar, está—. Entonces hace el recuento, dice “me faltan dos”, un pequeño drama existencial. Pero luego mira las grúas del municipio: cuatro. “No me falta ninguna”, se tranquiliza, y ya puede seguir gobernando en paz. Las grúas nunca fallan, a diferencia de los concejales.

 

Y entonces llega el momento más hermoso: hablar de su grupo de gobierno le produce un éxtasis místico. El amor lo ciega, textual: “Ahora mismo creo que todos vamos a una, creo que el municipio de El Paso tiene una gran suerte, y lo digo a boca llena, porque estar en política, a veces, estamos acostumbrados de, de, decir o de ver en el pasado pues cómo eran ¿no? Eh, yo creo que ahora mismo aquí en nuestro municipio todo el mundo está por vocación y, sí, todos los días se echan 12-14, si hay que echar 16 horas, y es de lunes a lunes, y a todos mis compañeros los veo con una sonrisa en la boca”.

 

Qué bonito. La sonrisa en la boca debe ser a final de mes, cuando cobran. Porque, casualidades de la vida, todos los que sonríen tienen sueldo. La vocación, al parecer, también se compra y, por lo que se ve, sale a plazos con intereses. Y entonces uno se queda pensando: si la vocación es tan maravillosa, ¿por qué los únicos dos concejales que no cobran ni del ayuntamiento ni del cabildo son los socialistas? Pues eso: ni cobran, ni tienen vocación aparente, pero siguen ahí, aguantando el tipo. ¡También son ganas de joder!

 

Siempre nos quedará la duda de cómo eran los ediles del pasado en El Paso. Porque, diga lo que diga el alcalde, son muy contadas las personas en el municipio que se interesan por aquel tiempo oscuro en el que —según él— la vocación no existía. Debió ser una era glaciar política. O quizás entonces también sonreían, pero sin cobrar, y eso ya sería demasiado para cualquier gobernante tranquilo incluso después de contar las grúas.

1.2.26

El Rincón del Autor Local que existía… solo en el papel

 

En la sesión ordinaria del pasado 29 de enero, la concejala responsable de la biblioteca recibió la orden de argumentar en contra de la creación del llamado Rincón del Autor Local. No porque hubiera razones culturales o técnicas para oponerse, sino porque, desde algún lugar impreciso dentro de la enorme y amorfa estructura de Coalición Canaria, se decidió votar en contra de la propuesta.

La concejala se limitó entonces a leer normativa sobre bibliotecas para concluir que ese rincón ya existía, simplemente porque la norma lo contempla. Es decir: como el reglamento lo menciona, el rincón está creado. Aunque no se sepa dónde, ni cómo, ni para qué.

Y, sin embargo, la propia intervención de la concejala dejaba ver que no sabía muy bien a qué agarrarse: confundía lo que podría ser un espacio de exaltación de la autoría local con lo que no es más que un desván previo al expurgo. Tener un rincón no es nombrarlo; es darle contenido, visibilidad y programación.

Si el Rincón del Autor Local hubiera existido realmente, no se habría pasado por alto que hace apenas un mes se cumplieron 105 años de la edición de La Verdad, Notas Canarias o Espejo de la Vida (diciembre de 1920), poemario de Pedro M. Hernández y Castillo, prologado por Alonso Pérez Díaz. Una efeméride que habría permitido investigar y divulgar la vida del autor, analizar su relación con Alonso Pérez Díaz, y rescatar sus artículos como corresponsal en la prensa de la época.

Ese solo libro habría dado para un mes entero de actividades culturales. Pero cuando cultura y fiesta coinciden, el carnaval siempre gana.

Este año se cumple también otra fecha redonda: 60 años de la publicación de Anchieta no tempo, escrita en portugués por el pasense Antero Simón. Otro autor, otra obra, otro motivo perfecto para ocupar un escaparate del Rincón del Autor Local que, según la normativa, ya existe.

Además, tenemos una rica y olvidada historia periodística que podría investigarse y difundirse desde la biblioteca: Entre 1903 -1912 aparecen y desaparecen en El Paso El Eco de la Verdad, El Paso, La Lucha, La Voz del Paso

Periódicos breves, fugaces, desaparecidos, pero fundamentales para entender la vida social y política del municipio. Material perfecto para exposiciones, charlas, talleres escolares o publicaciones digitales.

Y también está la propia historia de la biblioteca, digna de ser contada:

– 3 de noviembre de 1928: acuerdo de apertura de la Biblioteca Municipal y nombramiento de encargado a don Miguel Tabares Capote, con una gratificación anual de 375 pesetas.
– 1 de enero de 1929: aprobación del Reglamento de la Biblioteca Popular.
– 17 de enero de 1933: varios vecinos solicitan mantenerla abierta sin retribución alguna; compromiso que duró hasta el 20 de mayo de ese mismo año.
– 25 de febrero de 1935: nombramiento de don José Triana Felipe (¿Arsenio?) como encargado, con un sueldo de 300 pesetas.
– 19 de abril de 1970: inauguración (o reinauguración, tras treinta y cuatro años) de la Biblioteca Pública Municipal, con 4.000 volúmenes, en los bajos de la Casa Consistorial.

Todo esto demuestra que hay muchísimo que hacer en política cultural. Lo que no hace falta es que los concejales se escondan detrás de la normativa. Para eso ya están los técnicos.

La política cultural consiste en decidir qué se muestra, qué se recuerda y qué se valora. Y hoy, en lugar de crear un verdadero Rincón del Autor Local, se ha preferido defender uno invisible, que existe solo en los papeles y en los discursos.

Ese es el problema: no que no haya normas, sino que no haya voluntad.

2.10.25

La Vulcanología Nacional: Entre la Necesidad y el Parroquialismo.

       La reciente noticia de una candidatura conjunta entre Tenerife y La Palma para albergar el Centro Nacional de Vulcanología parece, en la superficie, un ejercicio de sensatez y colaboración. Sin embargo, esta aparente concordia no puede ocultar dos décadas de un debate estéril, marcado por el enfrentamiento político y los intereses localistas, que han puesto en riesgo la verdadera prioridad: la seguridad ciudadana.

     La vigilancia volcánica en España tiene un responsable oficial desde 2004: la Unidad del Instituto Geográfico Nacional (IGN). Durante veinte años, sus científicos han monitorizado seísmos, deformaciones del terreno y emisiones de gases, siendo la piedra angular de la prevención. No obstante, este modelo, técnico y centralizado, fue recibido en Canarias con una crítica feroz y casi instantánea. La formación nacionalista Coalición Canaria lo tachó de imposición, inaugurando una narrativa que equipara la defensa de lo canario con la oposición sistemática a las decisiones que se toman desde la península. Esta postura, más visceral que práctica, ha envenenado el debate desde sus inicios.

     La creación del Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) por el Cabildo de Tenerife en 2010, lejos de ser una solución consensuada, abrió un nuevo frente. Las acusaciones de boicot entre instituciones y la duplicación de esfuerzos crearon una peligrosa confusión. Mientras las administraciones se enredaban en disputas de competencias, el archipiélago ha vivido dos erupciones en una década: la submarina de El Hierro en 2011 y la devastadora erupción de Cumbre Vieja en La Palma en 2021. Esta última, una tragedia de primera magnitud, debería haber sido la llamada de atención definitiva. La magnitud de la emergencia demostró que, más allá de siglas y colores políticos, se necesitaba un organismo nacional fuerte, con recursos unificados y una autoridad científica incuestionable.

     La promesa del Centro Nacional de Vulcanología, acelerada tras la erupción palmera, era la oportunidad de oro para corregir estos errores. Sin embargo, el debate ha derivado, una vez más, hacia una pugna por el solar. La discusión sobre si la sede debe estar en Tenerife, por su inversión previa, o en La Palma, por ser el territorio más activo recientemente, es un espejismo que desvía la atención de lo esencial. Lo crucial no es la isla, sino la eficacia, la dotación y la independencia del centro.

     El caso de las posibles ubicaciones en La Palma es sintomático de esta deriva. Mientras se cuenta con una opción sólida y evidente como las antiguas instalaciones de la tabacalera JTI en El Paso, se han malgastado tiempo y recursos públicos en financiar proyectos faraónicos y bocetos arquitectónicos de dudosa utilidad práctica. Estos despropósitos, dignos de una comisión de investigación para aclarar el uso de fondos públicos, demuestran cómo el oportunismo y la falta de rigor pueden entorpecer un proyecto de Estado.

     La candidatura conjunta Tenerife-La Palma, inspirada en el modelo del Instituto de Astrofísica, es un paso que llega tarde y bajo la sombra de dos décadas de descoordinación. No basta con repartir sedes; se necesita un cambio de chip. El futuro Centro Nacional de Vulcanología debe estar por encima de las trincheras políticas y los localismos. Su misión es salvar vidas y proteger territorios, no servir de moneda de cambio electoral.

     Es hora de que las instituciones canarias y el Gobierno de España prioricen, de una vez por todas, la ciencia sobre la política, la cooperación sobre la rivalidad y el interés general sobre el capricho parroquial. El próximo fenómeno volcánico no preguntará en qué isla tiene su sede el centro que debería anticiparlo. Simplemente, ocurrirá. Y para entonces, más vale que estemos todos en la misma trinchera, la de la ciencia.

2.7.25

La Extracción de Áridos en El Paso: Un Análisis Histórico (1954-1979) 1

 

     El municipio de El Paso, en la isla de La Palma, ha sido testigo de una evolución significativa en la actividad de extracción de áridos y tierras vegetales, un proceso que se entrelaza con su historia de planeamiento urbanístico y las políticas de la época. Este artículo se centra en el periodo comprendido entre 1954 y 1979, durante la dictadura franquista, para analizar cómo se desarrollaron estas actividades y su impacto en el territorio.

El Contexto: Planeamiento Urbanístico y Protección Ambiental

     El marco legal y político de la época influyó de manera determinante en la gestión de los recursos naturales y el desarrollo urbanístico de El Paso.

1954: La Creación del Parque Nacional de la Caldera de Taburiente

     El 6 de octubre de 1954 se declaró la creación del Parque Nacional de la Caldera de Taburiente, un hito que afectó al 26% del suelo municipal. Esta declaración sentó las bases para la protección ambiental en la zona, aunque no perpetuó la filosofía de los parques nacionales, diez años después vendrían prospecciones de aguas, luego actividades extractivas en la periferia inmediata, , más tarde estanques y balsas para agua, zonas de esparcimiento e incrustaciones dentro del Parque Nacional de otros parques de estilo urbano, con mobiliario, como bancos, fuentes y áreas de sombra, así como servicios como baños públicos y contenedores de basura.

1966: Aprobación del Plan General de Urbanismo

     El 14 de julio de 1966 se aprobó definitivamente el Plan General de Urbanismo de El Paso, un instrumento clave para regular el desarrollo urbano y el uso del suelo. Este plan, aprobado por la Comisión Provincial de Urbanismo, marcó un hito en el papel, pero no en la planificación del municipio.

La Extracción de Áridos: Cronología y Actores

     La extracción de áridos y la explotación de recursos minerales se convirtieron en actividades importantes para el desarrollo de infraestructuras y la economía local.

1970: La Transformación del Llano de los Jables

     El 30 de enero de 1970 se autorizó la transformación del granzón en arena en el Llano de los Jables para su venta con fines industriales. José Manuel Pino fue autorizado a probar maquinaria, lo que sugiere el inicio de una actividad industrializada en la zona. Según testimonios, esta actividad se mantuvo activa durante varios años.

1970: Extracción de Piedra en Morros Altos de Malpaís

     El 26 de noviembre de 1970 se autorizó a don Benigno A. Rodríguez Pérez, adjudicatario de la "avenida José Antonio" en El Paso, a instalar maquinaria picadora de piedra en Morros Altos de Malpaís, una finca municipal. El objetivo era extraer piedra para la pavimentación de la vía, pero la vía terminó y la extracción no.

1971: Solicitudes de Extracción y la Inauguración de la Avenida

     El 30 de abril de 1971 se gestionaron permisos ante la Jefatura de Montes para la extracción de granzón en el Llano de los Jables y gravas en el barranco de Las Palomas.

     El 18 de julio de 1971 se inauguró oficialmente la Avenida José Antonio Primo de Rivera, para cuyas obras se había autorizado la instalación de la picadora de piedra. Esta fecha coincide con la conmemoración del "Alzamiento Nacional" durante el franquismo, lo que resalta la conexión entre las obras públicas y la simbología del régimen.

1975: Estaciones de Machaqueo y Lavado de Áridos

     El 24 de septiembre de 1975 se autorizó el uso de la Finca de Roberto a José Ángel Pérez Hernández para la instalación de una estación de machaqueo y lavado de áridos.

     El 26 de noviembre de 1975 se autorizó la instalación de una planta similar en la misma finca, propiedad municipal. En realidad, era lo mismo, pero regularizando el expediente.

1979: Adaptación del Plan General de Urbanismo

     El 10 de abril de 1979 se realizó la adaptación del Plan General de Urbanismo de El Paso a la Ley 19/1975 y al Real Decreto 1346/1976. Este proceso buscaba actualizar la normativa urbanística y adaptarla a las nuevas leyes.

 

Conclusión

     El periodo franquista en El Paso fue testigo de una intensa actividad de extracción de áridos, impulsada por el desarrollo de infraestructuras y la necesidad de recursos. Estas actividades, aunque necesarias para el progreso, coexistieron con una protección ambiental raquítica y el planeamiento urbanístico teórico. El análisis de esta etapa histórica permite comprender mejor la evolución del municipio y los desafíos que enfrentó en la gestión de sus recursos naturales.

4.6.25

El misterio del dron fantasma de El Paso: 30.000 euros volando en el limbo administrativo

 

El 24 de enero de 2022, fascinado por los espectaculares vídeos aéreos de la erupción del volcán —que finalmente adoptó el nombre predominante de Tajogaite—, el Ayuntamiento de El Paso, quizá con los primeros fondos destinados a la reconstrucción, decidió adquirir un dron. 

 

No consta en ninguna crónica municipal la llegada del aparato, aunque bien merecería un lugar en sus efemérides como "la primera aeronave oficial del consistorio". Dicho hito, de facto, implicaría modificar el Reglamento Orgánico Municipal: habría que añadir una enmienda al Título Primero, Capítulo Primero, Sección Primera, Artículo Cuarto —que reza "el alcalde es el presidente de la corporación"— para incluir "y comandante en jefe de su fuerza aeroespacial". 

 

Parece una broma, pero no lo es. El dron fue comprado mediante un procedimiento de adjudicación urgente, sin publicidad y amparado en la legalidad. El carácter de emergencia se justificó bajo el artículo 120 de la Ley 9/2017, alegando que el Ayuntamiento necesitaba "actuar de inmediato ante la catástrofe, evaluando infraestructuras y viviendas cercanas a la zona eruptiva". 

 

Costó 29.702,60 euros y se lo compraron a ACRE SOLUCIONES TOPOGRÁFICAS ALQUILER Y VENTA S.L., una empresa especializada. Según la documentación, el equipo incluía "receptores de televisión y radio, y dispositivos de grabación de sonido e imagen", con especial énfasis en su capacidad de filmación. Se destinó, en teoría, a los Servicios Técnicos Municipales. 

 

Sin embargo, el dron nunca ha sido mostrado públicamente, algo peculiar para un gobierno que presume de transparencia hasta para exhibir el filamento roto de una bombilla, señalado con solemnidad por el concejal de turno. Imaginen la foto: todo el equipo de gobierno, mirando al cielo y apuntando al dron en pleno vuelo. Sus asesores de imagen no habrían desperdiciado semejante instantánea: un dron que retrata y es retratado. Doble oportunidad, cero pruebas. ¿Dónde está el aparato? 

 

En los Servicios Técnicos manejan desde escuadras hasta telémetros láser, pero no hay operadores de drones. Repito: ¿Dónde está el dron?  Curiosamente, durante la erupción, el canal de YouTube del Ayuntamiento publicó 183 vídeos grabados con drones... pero el dispositivo se compró un mes después de que la fase eruptiva hubiera terminado. 

 

Algunos concejales afirmaron "saber de su existencia", otros que "se perdió y se recuperó", para luego "perderse de nuevo". El dron del Tajogaite se ha convertido en un McGuffin administrativo: un objeto caro que mueve papeles, pero no aparece en escena. 

1.6.25

Prensa y Propaganda: ¿Dónde Está el Límite entre lo Institucional y lo Político?

 

En el pleno ordinario del 29.05.2025, durante el apartado de "Ruegos y Preguntas", surgió un debate revelador que pasó desapercibido y dejó preguntas sin responder. Un intercambio entre el concejal socialista Bryan Martín Guerra y la concejal de Hacienda, Irinova Hernández, puso sobre la mesa una cuestión incómoda: ¿Cómo gestiona el ayuntamiento su relación con los medios de comunicación?

La Respuesta Oficial: ¿Transparencia o Evasión? 

 La concejal Hernández afirmó: 

"Trabajamos con todos los medios de la isla, que cobran por servicios de comunicación institucional. No tenemos un gabinete de prensa como tal, sino una persona contratada en un plan de empleo que realiza esas funciones". 

 A primera vista, la respuesta parece correcta. Pero el problema es más profundo: desde 2015, existe un gabinete de prensa de facto en la sombra, con formas cambiantes y poco claras. 

Contratación de Medios: ¿Cumple el Ayuntamiento con la Ley? 

 Que los medios cobren por publicar notas de prensa institucionales no es ilegal, pero debe hacerse con transparencia y bajo criterios técnicos. Analicemos los puntos clave: 

 1. Contratación y Concurrencia 

   - Todo pago con fondos públicos debe formalizarse en un contrato (Ley 9/2017), especificando servicios, precios y condiciones. 

   - Debe garantizarse igualdad de oportunidades para todos los medios, ya sea mediante licitación o contratos menores con criterios objetivos (tarifas similares, audiencia, etc.). 

 2. El Contexto de La Palma: Riesgos en Territorios Pequeños 

   - En una isla con pocos medios, el ayuntamiento podría optar por: 

     - Licitación abierta: Seleccionar medios basándose en precio y alcance. 

     - Acuerdo marco: Establecer un precio estándar para quienes cumplan requisitos mínimos. 

   - Peligro: Si todos los medios cobran lo mismo sin justificación, podría verse como práctica anticompetitiva. 

 3. La Línea Roja: Separar lo Institucional de lo Político 

   - Información institucional (fiestas, cultura) debe estar libre de logos o mensajes partidistas. 

   - Comunicación política es responsabilidad de los grupos municipales, no debe financiarse con dinero público. 

   - Los medios deben etiquetar claramente el contenido patrocinado. Si no lo hacen, el ayuntamiento debería exigir rectificaciones o cancelar contratos. 

 Para una Comunicación Transparente 

 - Publicar todos los contratos en el portal de transparencia. 

- Usar métricas objetivas (audiencia, impacto) para asignar recursos. 

- Evitar monopolios: Rotar entre medios para garantizar pluralidad. 

  Conclusión 

 Sí, es habitual que los ayuntamientos paguen a medios por difundir información institucional. Pero "habitual" no significa "correcto" si no hay transparencia. En territorios pequeños como La Palma, el riesgo de opacidad o favoritismos es mayor. La clave está en contratos claros, concurrencia leal y separación tajante entre información pública y propaganda política. 

 ¿Cumple este ayuntamiento con esos principios? La respuesta, por ahora, sigue pendiente.